(...) Nada queda del afecto y la alegría compartida
de los antiguos años.
A la menor oportunidad sacamos las garras:
módicos tigres condenados a dar vueltas
en el mismo foso del zoológico
hasta que se mueran de viejos
o en un instante de sinceridad
se entredevoren.
La fábula del tiempo, Antología, José Emilio Pacheco.
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