jueves, 15 de septiembre de 2011

Nosotros somos los verdaderos países

Hoy, a diferencia del año pasado, me encuentro lejos de México. No me dan ganas de celebrar, tampoco lo hice el año pasado.
Sin embargo, hoy tuve la oportunidad de ver, desde lejos, una perspectiva más clara de lo que es querer a un país. Con un amor incondicional y desbordado. Como ese que he sentido alguna vez por alguien.
Nunca antes había querido cambiar algo tan grande, antes quise cambiar quizás a mis padres, a mis hermanos, a mi novio, a mis amigos, pero nunca a mi país. Me gustaría, me encantaría que no hubiera violencia, pobreza, engaños... que hubiera educación de calidad, buenos hospitales, más parques, más cultura, más programas sociales, más ayuda... gente comprometida, gobernantes que trabajen por la gente, que en lugar de quejarnos nos levantáramos todos los días pensando cómo hacer para vivir mejor, en paz y armonía. Trabajando, creando, creciendo.
Lo que puedo ver ahora que antes no... es que lo importante no es cambiar algo sino aceptarlo. Pero lo realmente valioso es amarlo y con paciencia, amabilidad, honestidad y acciones, mejorarlo.